Dra. Mila Cahue

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ACTITUD adecuada ante la COMIDA: enseñarla desde pequeños


Una de las asignaturas que solemos dejar pendientes en el tema del control del peso es que los niños aprendan a tratar la comida con respeto, que

comprendan que los alimentos no son cosas, sino que provienen de entes vivos, y que comer es un acto que se ha de realizar con conciencia de lo que se ingiere y del acto que se está realizando, en lugar de hacerlo de forma automática o ansiosa. Probablemente algunos padres deberán aprender o recordar estas pautas a la vez que sus hijos, lo que habrá de aprovecharse para aprender todos juntos un comportamiento saludable ante la comida.

Se puede contar al niño algún cuento1 que le ayude a entender cuál es la forma más idónea de relacionarse con lo que va a comer.

Antes de sentarse a la mesa es conveniente ir creando un ambiente de tranquilidad para que los miembros de la familia no empiecen a comer con los nervios crispados por alguna razón. Si detectamos que alguno de ellos pueda estar algo nervioso o malhumorado, pedir un momento de silencio, respirar hondo, y que se centre la atención en la comida que hay encima de la mesa y en lo que se va a hacer a continuación: alimentar el cuerpo. Alguno de los padres iniciará una conversación que resulte agradable, o al menos neutra, pero sobre todo que no implique ninguna emoción negativa.

Comer es en sí mismo un acto que es preciso hacer correctamente. Igual que no leemos el periódico mientras corremos, ni hablamos mientras bebemos, cuando se come debemos permitir que el cuerpo realice las funciones para las que está preparado: oler los alimentos, degustarlos, triturarlos y, sobre todo, disfrutarlos. Si se realiza de esta manera, raramente una comida sentará mal o engordará, pues tenemos los cinco sentidos centrados en el acto de comer, podremos estar atentos a las señales que nos envía el organismo, y sabremos cuándo ingerir un alimento o cuándo parar.

Si al niño verdaderamente no le gusta la comida, como padres tendremos que buscar la manera ingeniosa, combinando sabores o presentaciones, para que se vayan acostumbrando poco a poco a texturas nuevas y a sabores distintos.

La comida no puede ser un acto de tortura o de malestar. Comer es un placer, y saber comer es salud.

 (1) Álava, Cahue, Peralbo, Palmer (2007), Cuentos para comer sin cuentos, Ed. La Esfera de los Libros

Se puede encontrar en La Esfera de los Libros y en La Casa del Libro

Para saber más: www.alavareyesconsultores.com

www.metododothinking.com

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